El pasado 17 de julio el INDEC publicó el IPIM (Índice de Precios Internos al por Mayor o “inflación mayorista”) correspondiente al mes de junio de 2026, el cual arrojó un 1,1% de incremento respecto del mes precedente y representa una desaceleración de 1,4 puntos frente al 2,5% de mayo, marcando la variación más baja para un junio en toda la serie (desde diciembre de 2015). Es también menor a la inflación minorista del mismo mes (1,9%).
Por componentes, los incrementos fueron los siguientes: productos nacionales +1,0%, importados +2,3%. Dentro de los nacionales, energía eléctrica tuvo la mayor incidencia positiva (+6,6%), mientras que alimentos actuó a la baja. El IPIB (sin efecto impositivo) y el IPP (productor) también subieron 1,1%.
El IPIM de junio representa una buena señal, pues la inflación mayorista suele anticipar a la minorista: los precios que pagan los productores e importadores tienden a trasladarse, con rezago, a los precios que paga el consumidor final. Si el IPIM se desacelera, es una señal de que esa presión de costos al inicio de la cadena de valor está atenuándose, lo que reduce el margen para que el IPC (la inflación minorista) siga subiendo o acelere en los meses siguientes.
La baja también aporta previsibilidad, ya que empresas y comercios pueden planificar precios y contratos con menos incertidumbre, ya que es una señal de sostenibilidad del proceso de desinflación.
En cuanto a la inflación mayorista acumulada, los índices son del 15,6% en el primer semestre de 2026 y 33,7% interanual.
